Sobre el Consejo Consultivo de EFE para el desarrollo del modo ferroviario

Alfredo Núñez Vicencio
Académico Sección de Ingeniería Ferroviaria
Universidad Tecnológica de Delft, Países Bajos.
Twitter: @alfnunez · www.alfredonunez.net

 

El sistema ferroviario funciona como un todo con la interacción de la empresa ferroviaria con todos sus usuarios (carga, pasajeros, vecinos cercanos a las ferrovías), con las empresas que le prestan servicios, y con el gobierno de turno. Cuando los acuerdos existen, para aprendizaje de riesgos y nuevas políticas, la interacción con otras empresas ferroviarias en el mundo es muy relevante (ojo, Chile no es miembro de la UIC). Si vemos el sistema ferroviario como un todo, es claro que en el consejo consultivo de EFE faltan representantes de los trabajadores de la propia empresa, de los usuarios, de las empresas que prestan servicios ferroviarios, y representantes de autoridades ferroviarias de otros países de cuales Chile puede aprender (como Japón, China, Alemania, etc.) y de países que estratégicamente tenemos que conversar (como Argentina). Pero esto no creo que sea un problema por lo siguiente:

Analizando los miembros de la mesa consultiva, todos tienen experiencia política, y desde sus propias experiencias en el mundo público y privado es que pueden contribuir en entender y mejorar la interacción entre la empresa ferroviaria y los gobiernos de turno. La instancia tiene un tremendo valor político, es transversal (al menos respecto a los dos bloques políticos históricamente más grandes) y tiene la potencialidad de delinear políticas y acuerdos de Estado que garanticen continuidad de los proyectos. Mientras este consejo mantengan las recomendaciones a nivel político, no veo ningún problema en no incluir por ahora a otros en estas conversaciones. Quizás sea una de las recomendaciones a futuro el conversar con todos, para que nadie se sienta excluido.

Una de las críticas que he leído es que en este consejo se ven caras que en el pasado tuvieron la oportunidad de mejorar el desarrollo del modo ferroviario. Y comparto de esas críticas que existe el riesgo de que soluciones políticas probadas exitosas en otros países o posibles soluciones no probadas pero aplicables al caso chileno no se consideren. Pero esto tiene que ver más bien con la falta de representantes de autoridades ferroviarias extranjeras y representantes desde el mundo académico. Lo que tenemos es que se ha convocado a quienes tienen que ver con el pasado de la empresa a pensar en las políticas del futuro. Pese a esto, me parece que el consejo es una buena señal política (no técnica) que va a permitir la continuidad de esos aún insuficientes proyectos ferroviarios en cartera o en fase de desarrollo. Sin embargo, me parece que el consejo tiene una oportunidad tremenda de dar una señal política potente si las recomendaciones van en dirección de fortalecer la institucionalidad, para transformar EFE en empresa estatal tipo Metro o incluso superarla.

Aquí muchos pueden no estar de acuerdo conmigo, pero la parte política en un sistema ferroviario es necesaria y en Chile es fundamental mejorar la relación empresa-Estado. Me parece bien este consejo y que el directorio sea diverso, siempre y cuando todos los miembros “remen” hacia una empresa robusta, con un organigrama de gerencias que reflejen el ciclo completo de los proyectos ferroviarios, considerando desde antes que el proyecto se realice (ideas posibles de expansión de capacidad, etc.), durante la implementación de proyectos, extendiendo vida útil con planes de mantenimiento y renovación, hasta el reciclaje correcto de materiales. Que el flujo de esfuerzos y conocimientos en la empresa este institucionalizado y sea lo más natural posible. Y en resumen, que sepa capturar todo lo que ocurre durante el ciclo vida (que es a largo plazo), incluyendo gente, servicios e infraestructura.

Una empresa ferroviaria moderna debe ser sustentable, que respete usuarios, vecinos y medio ambiente, abierta a la innovación local, y por supuesto con buenos indicadores de tiempos de viajes, buen servicio, bajo hacinamiento y pocos retrasos. Una empresa que genere industria ferroviaria, y que continuamente se trabaje en las confianzas con los privados para poder enfocarse en los problemas no delegables. Una empresa que no dependa del gobierno de turno, que sea técnicamente y financieramente robustas, en donde el directorio juega un rol de dirección, pero que el rumbo hacia el crecimiento sustentable del sistema ferroviario venga del fruto del día a día de sus trabajadores y por supuesto, con el apoyo de usuarios, que con maquinistas, y todos los ferroviarios de corazón, son los que crean la mística ferroviaria, la cultura, que finalmente es lo que nos hace país.

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